Emprendedores: Inti Zen.

Cuando arrancó con Inti Zen, los tés gourmet no existían en los supermercados, asegura Guillermo Casarotti. Así que, en un momento de cambio personal, buscando saltar de lo corporativo al emprendedorismo, encontró una oportunidad. “La idea era llevar muy buenos y ricos tés a un nivel más masivo. Era algo innovador, ya que no había nada así en el mercado local. Y lo pensamos como una marca latinoamericana”, cuenta.

En 2008, Casarotti se asoció con Inés Berton, que tenía Tealosophy, un negocio focalizado en hierbas. Juntos crearon Chamana, una nueva empresa, dedicada a las infusiones que no fueran té. “Inés hace las mezclas y en la planta de Inti Zen en Del Viso se envasan y comercializan”. En este momento, sus productos se venden en toda América Latina. “Es un mercado donde el té y las infusiones gourmet tienen para crecer, ya que no hay tantas marcas como en Estados Unidos y Europa. Además, hay un consumidor que viene creciendo en poder adquisitivo y también en gusto, por lo que lo gourmet es un mercado en aumento”, agrega. Hoy, en conjunto, facturan 5 millones de pesos y crecen al 30% anual. “Cuando empecé había mucha desinformación sobre aspectos legales”, advierte Casarotti. “Fui descubriendo grupos empresarios de apoyo, y hoy eso está aún más afianzado”, dice.

FUENTE: Ieco Clarín 12-02-2012.-