El impacto del COVID-19 sobre la economía global está impulsando una serie de cambios profundos, como la digitalización de los intercambios comerciales o la aplicación de enormes planes de estímulo macroeconómico.

Uno de ellos es el uso de las criptomonedas, las cuales se presentan como un refugio para muchos inversores y podrían jugar un papel fundamental tanto como activo financiero como medio de transacción.