ENTREVISTA GUSTAVO FUCHS El especialista en vinculación tecnológica cuenta cómo funciona la transferencia de la investigación en las universidades israelíes.

Modelo. En Israel, las universidades tienen empresas que evalúan las invenciones y generan licencias o startups.

Israel es conocida como la “Nación de startups”. En 20 años, pasó de sobrevivir exportando cítricos a ser el territorio con mayor concentración de empresas tecnológicas, capitales de riesgo y radiación de centros de investigación y desarrollo de empresas como Intel, Microsoft, Apple o IBM.

En el corazón de esta transformación se encuentra un exitoso modelo de transferencia de la investigación en universidades e institutos al mundo empresario, ya sea a través de licenciamientos o de la creación de startups.

Gustavo Fuchs, un argentino nacido en Dolores y radicado en Israel desde 1987, es Business and IP Intelligence Officer de Yissum, la empresa de transferencia de tecnología de la Universidad Hebrea de Jerusalén (UHJ), responsable del 40% de la investigación científica en ese país, con 800 inventos tecnológicos licenciados y 110 spin-off . Yissum logró vehiculizar distintas invenciones producidas en la universidad, desde medicamentos para el cáncer de ovarios hasta los tomates cherries, comercializadas después por empresas como Novartis, Johnson & Johnson, Roche y Nestlé, entre otras.

Invitado por UBATEC, la empresa de vinculación tecnológica de la UBA, para dictar una capacitación para investigadores, Fuchs dio una entrevista en exclusiva a iEco .

–¿Cuál es el modelo de transferencia tecnológica en Israel?

–En general, en las universidades hay una oficina en decanato o en posgrado o en investigación que se dedica a la transferencia. Pero hay países o universidades que han optado por un modelo diferente, que empezó a hacer sentir su peso un poco antes de los años 2000: una compañía externa destinada a la transferencia. En Israel cada universidad tiene una compañía de este tipo que es propiedad exclusiva de la universidad. Funciona como una empresa comercial y la propiedad absoluta de la universidad sobre esa empresa hace que pueda recibir el manejo de los derechos de propiedad intelectual de la universidad. En el momento en el que la empresa recibe una nueva invención o resultados nuevos de investigación, empieza a tomar decisiones independientes. Existe un proceso interno por el cual evalúa lo que tiene, hace sus programas estratégicos, protege las invenciones con patentes o con algún otro sistema de protección de propiedad intelectual y sale a hacer desarrollo de negocios: hace marketing afuera y contacta empresas.

–¿Cómo funciona el modelo de negocio de estas compañías?

–El modelo de negocios puede ir, por un lado, hacia el licenciamiento directo con una empresa existente o buscando la colaboración entre una empresa existente, el gobierno y la compañía de transferencia tecnológica para lograr hacer en conjunto algún tipo de desarrollo. La otra posibilidad es crear una startup, en los casos en que es más conveniente tener más control sobre la tecnología. Este modelo está muy extendido en Israel y eso implica un riesgo muy grande desde el punto de vista de las universidades. Hay que hacer muy bien las cuentas y buenos planes estratégicos para eso. Los spin-offs no viven en el vacío; para lograr hacer un round de inversión y otro, y otro, necesitan progresar en el producto. Eso se da mucho con colaboraciones con otras empresas. Es decir que lo que nosotros hacemos es el modelo de negocios básico, buscamos el financiamiento por lo menos para el primer round y después hay un esfuerzo conjunto entre Yissum por un lado y la gente de la startup por otro buscando los caminos para desarrollar las colaboraciones.

-Suele hablarse del problema del alto porcentaje de fracaso de las startups. ¿Qué solución se encontró en Israel para esto?

–La solución es hacer más startups y no mirar cuántas se mueren.

Fuente: Entrevista al investigador argentino Gustavo Fuchs por Gabriela Samela. Ieco Clarín. Domingo 8 de mayo de 2016.-