Emprendedores: OH MY PET, una pareja que tiene dos perros vio la oportunidad de un negocio juntos al comprar una camita. Ahora diseñan y fabrican ropa de inspiración rockera para los pichichos y algunos accesorios que también son aptos para gatos.

A punto de pisar el altar, Matías Beniaminovich y Jimena Suárez pueden decir que el suyo es un amor animal, porque no sólo es mutuo sino que también está entrelazado con el que sienten por sus perros. Elvis, que ya había adoptado a Beniaminovich antes de que conociera a su inminente esposa, y Gaspar, al que compraron juntos para hacer un regalo pero de quien no pudieron desprenderse, no son sólo sus “animales de compañía”. Los dos schnauzer miniatura también son los modelos que se ven en la página web de Oh My Pet, su emprendimiento conjunto de indumentaria, camitas y otros productos premium para mascotas.

Uruguaya ella, se conocieron en Buenos Aires en un viaje suyo turístico. Uno y otro cruzaron el charco hasta que vieron que el asunto iba en serio y decidieron que Suárez se estableciera en Buenos Aires. Entonces, se planteó la cuestión de a qué se dedicaría. Querían trabajar juntos, y se preguntaban en qué.

En paralelo, compraron una cama para perro a través de una página de subastas online y, cuando la vieron, pensaron por qué no fabricarlas ellos mismos, con el cariño que tenían por los animales y con la infraestructura de ITC, el negocio familiar de él.

Es que Beniaminovich ya conocía, de côté, el mundo textil: su familia se dedica a confeccionar indumentaria y tejidos ignífugos para los sectores petrolero, eléctrico y siderúrgico. Así que disponía de máquinas de costura, overlock, corte y bordado.

“Empezamos a mediados de 2014, desarrollando distintos modelos de camitas que vendíamos por la web de subastas”, cuenta Beniaminovich. “Como la respuesta fue buena, fuimos diseñando también prendas de vestir y toallas. Sin darnos cuenta, llegó un momento en que teníamos un portfolio de 15 productos.” Estilo urbano Hoy por hoy, Oh My Pet se define como una marca que, en lo que hace a indumentaria, tiene un estilo urbano con una impronta rockera. De hecho, los buzos, chalecos y capas tienen nombres de músicos o de bandas, y bordados o parches alusivos. Este ítem es “unisex”, dado que a los gatos no se los viste; pero de ahí en más, la firma también ofrece artículos tanto para felinos como para caninos: camas, sillones, bandejas sanitarias, toallas.

Todos se comercializan a través de su propia página de e-commerce –aunque la marca también está muy activa en las redes sociales y en exposiciones del rubro– y se envían por OCA, con cargo al comprador. También se pueden encontrar algunos productos de Oh My Pet en veterinarias, pet shops y criaderos de mascotas, gracias al trabajo de un corredor de ventas.

En parte, la confección se terceriza en un taller; y en parte, se utiliza la infraestructura de ITC. Los insumos –como la frisa para los buzos, el spandex o el algodón peinado, que se puede meter en el lavarropas-– son los mismos que usan las grandes marcas de indumentaria para humanos. “Hacemos mucho hincapié en la calidad y también en la variedad de tamaños, para que nuestra ropa puedan usarla desde un maltés hasta un boxer”, indica el emprendedor. Así, los talles van del XS (una longitud de 20 a 25 centímetros) al XL (de 40 a 50 cm).

Oh My Pet no contempla el proyecto del local propio en un futuro cercano, aunque sí el de tener góndolas en shoppings y en outlets. Pero en lo inmediato, sus dueños quieren importar algunos productos que sería difícil fabricar localmente. “Por trabajo, viajo mucho a Europa y a Asia, lo que podría aprovechar, no para sustituir lo nacional por lo importado, sino para sondear la posibilidad de traer correas con expansores, algunos juguetes o modelos de bandejas sanitarias”, afirma Beniaminovich.

De todas formas, reconoce que actualmente “el consumo está complicado”, aunque piensa que “va a repuntar”. En efecto, pocos como él y su socia saben de qué es capaz uno por amor a su mascota.

FUENTE: Ieco Clarín, por Paula Ancery. 02-10-2016