Emprendedores: Julio Made creó un laboratorio de ensayos de seguridad eléctrica.

Julio Made trabajaba como asesor en comercio exterior cuando leyó en el Boletín Oficial una resolución que exigía que todos los productos eléctricos comercializados en la Argentina fueran seguros para el consumidor. Y se le prendió la lamparita. “En mi vida había hecho un ensayo de seguridad eléctrica, pero seis meses después de leer la resolución monté un laboratorio”, cuenta. Como no existía nadie más que pudiera responder a la demanda, llegó a tener 300 clientes en dos meses.

El problema más importante en el arranque fue cómo financiar el proyecto. “Empezamos con créditos bancarios y préstamos privados, pero las fuentes de financiamiento en ese momento, 1999, eran muy escasas”, señala Made. “Ahora la cosa se revirtió: hay planes de gobierno para proyectos de inversión, a nivel nacional y municipal, interesantes”, evalúa.

Con el paso de los años, el negocio se expandió, abarcando eficiencia energética, seguridad en juguetes, autopartes, control químico de medicamentos y cosméticos. “En 2005, abrimos una filial internacional en China”, sigue Made. “Verificamos las cargas de exportación antes de que suban a los contenedores en todo el Sudeste Asiático”, agrega. También se expandieron a Chile en el rubro de seguridad eléctrica y están por acreditar una filial en Colombia. “Además, tenemos convenios con entidades certificadoras en otros países, como Brasil y Uruguay”, continúa Made. El próximo paso, dice, es desembarcar en Estados Unidos. El grupo de filiales emplea a 200 personas, factura US$6 millones y crece a un 60% anual, asegura Made. Desde 2010, es emprendedor Endeavor, la fundación que apoya a los emprendimientos de alto potencial.

Cuando se le pregunta qué factores lo ayudaron a emprender, Made los resume en uno: “Mi espíritu: hice esto solo”, enfatiza. “Creo que emprender es algo innato, que no se aprende en ningún curso”.

FUENTE: Ieco Clarín 12-02-2012