Emprendedorismo

En un ranking internacional que evalúa los factores que ayudan a consolidar las startups, la Argentina está 43 entre los 56 países relevados. Y quedó 7° a nivel regional. Qué opinan los expertos.

Hay más personas iniciando negocios, pero pocos logran consolidarse.

Hay más personas iniciando negocios, pero pocos logran consolidarse.

Si bien la actividad emprendedora está en alza, son pocas las iniciativas que logran consolidarse como empresas. En un ranking internacional que evalúa los factores que favorecen los emprendimientos con alto potencial de desarrollo (capital humano, condiciones del mercado, regulaciones y financiamiento, entre otros) la Argentina se ubica en el puesto 43 sobre un total de 56 países relevados. Y a nivel regional quedó 7°, por detrás de Chile, Brasil, México, Uruguay, Colombia y Costa Rica.

El dato surge de la tercera edición del ICSEd-Prodem, una investigación elaborada por un grupo de expertos de la Universidad General Sarmiento, liderado por Hugo Kantis, Juan Federico y Sabrina Ibarra García. El principal objetivo del estudio, llamado “Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico”, es determinar fortalezas y debilidades de los diferentes mercados para la creación de nuevas empresas con potencial. En este sentido, “de 2013 a la fecha, la Argentina cayó 5 posiciones y a nivel regional pasó del 3° lugar al 7°”, resume Kantis. Algo viene fallando y no es de ahora, coinciden entendidos, académicos e inversores consultados por iEco.

Sobre las perspectivas futuras, hay distintas opiniones. Para Rubén Ascúa, presidente de la Red Pymes (una asociación que agrupa académicos y asociaciones vinculadas al ecosistema emprendedor), “la Argentina tiene un problema congénito”. El experto menciona por un lado temas de índole institucional (“riesgos y cambios permanentes en las reglas de juego”). Y por otro, que “las universidades promueven más la tradición al empleo en corporaciones y no hacia la formación de nuevas empresas”. Ascúa, de todos modos, aclara que desde las universidades hicieron esfuerzos para cambiar la tendencia, “pero el impacto fue bajo”. Sin dejar de convalidar las conclusiones del ICSEd-Prodem, hay otros que se muestran optimistas. “Es la foto correcta, pero hasta el año pasado. Hoy hay mucha expectativa. Desde 1983 que no hay tanta esperanza, y es el tipo de esperanza que promueve emprendimientos”, sentencia Lisandro Bril, de AxVentures, un fondo de inversión que administra US$130 millones.

El ICSEd-Prodem es un ranking basado en distintas fuentes y estadísticas (OCDE, Banco Mundial, GEM, el Global Competitive Index y la Unesco, entre otros) y que analiza 10 variables de los países que impactan en la creación de empresas: capital humano emprendedor, cultura, estructura empresarial, demanda de la economía, sistema educativo, financiamiento y políticas y regulaciones existentes, entre otros. De allí surge una puntuación y el listado, que este año lideran Singapur, EE.UU., Finlandia, Suecia y los Países Bajos. Chile es el país mejor posicionado de la región. “Los países de América Latina se ubican de la mitad del ranking para abajo. Esto es, lejos de las mejores condiciones internacionales”, resalta el estudio. Las debilidades argentinas son principalmente dos: la falta de financiamiento y las políticas y regulaciones.

Otro estudio, el GEM (Global Entrepreneurship Monitor), que mide el nivel de actividad emprendedora en el país, revela que creció del 14% al 17,8% el año pasado. Es decir, que casi 2 de cada 10 argentinos estaban involucrados en algún tipo de emprendimiento de hasta 3 años. Ambos estudios parecen contradictorios. Pero los expertos remarcan que el concepto “emprendimiento” es muy amplio y abarca los de oportunidad (los que inician porque ven un buen negocio) y los de necesidad (un cuentapropista desempleado). El porcentaje de los que emprenden por necesidad aumentó 50%, “dada la situación, la inflación, pero prevemos una suba en los de oportunidad por el cambio de expectativas”, interpreta Silvia Torres Carbonell, responsable del GEM a nivel local y funcionaria del Gobierno porteño.

El interés radica en los proyectos de alto potencial de crecimiento. En este sentido, la Argentina “tiene en el área tecnológica el más vibrante ecosistema emprendedor”, proclama Lisandro Bril. El inversor sostiene que es un sector “que no tiene regulación estatal, sin insumos y con abundante talento y creatividad”, dijo, y puso como ejemplo a Globant: “En 2003 era un proyecto en un Power Point. Hace tres años salió a la Bolsa y hoy cotiza US$1.600 millones”.

Gabriela Macagni, directora de la Fundación Endeavor, aclara que hay distintas clases de emprendimientos. De todos, “los proyectos de alto potencial tienen como foco los mercados globales, porque los que restringen su actividad a las economías locales tienen mayor riesgo”, introduce. También rescata las mejores condiciones que existen en tecnología, “por la calidad de sus recursos humanos, sus conocimientos técnicos y un ecosistema que favorece y potencia las nuevas start ups”. En Brasil y México, para Macagni, se destacan los emprendimientos de naturaleza industrial y del retail, “lo que es lógico, ya que tienen mercados mucho más grandes que el argentino”.

Los ciclos económicos ascendentes favorecen la consolidación de nuevas startups. Por el contrario, en períodos recesivos, las dificultades aumentan aunque en cualquier fase, hay empresas que nacen y otras que mueren. Los estudiosos intentan determinar qué elementos y comportamientos inciden en la suerte de una idea de negocio.

Desde la Fundación Empretec (que promueve talleres de capacitación para emprendedores) brindaron algunas pistas. “Hay una serie de 10 patrones de conducta para concretar un proyecto exitoso”, explica Sebastián Scherman, coordinador del programa. Estas conductas son: oportunidades, persistencia, cumplimiento de compromisos, exigencia de calidad, calcular bien los riesgos, fijar metas, búsqueda de información, planificación, persuasión y contar con redes de apoyo. “No calcular los riesgos y la falta de una planificación sistemática son las principales debilidades de los emprendedores argentinos”, expresó Scherman.

Damián Kantor, para Ieco Clarín, 25-07-2016