La Parrilla La Dorita, lanzó dos food trucks que no responden a una necesidad sino más bien a una conveniencia. Aunque a sus cinco locales no les faltan comensales, los puestos de comida móviles no dejan de ser un punto más de venta y la posibilidad de tener la marca en la calle. Por eso, hace un año lanzaron el Camaleón Rutero, como llaman a sus vehículos.
“La motivación vino de la mano de la aparición cada vez más frecuente de ferias y eventos gastronómicos, pero fundamentalmente porque este modelo te permite improvisar una situación de cocina en 48 horas a 100 kilómetros, adaptando los menús a la propuesta del evento”, destaca Diego Parra, gerente operativo de La Dorita.
Para la Expobio Argentina Sustentable, por ejemplo, llegaron con un sándwich gourmet preparado especialmente para la ocasión.
Aunque Parra dice que no hay una promoción explícita de La Dorita en los Camaleón Rutero, reconoce que replican su identidad con la estética y la decoración. En los dos formatos, los clientes se topan los banderines, las luces de colores y las jarras pingüino que ya son parte de la identidad de La Dorita. “A lo largo del tiempo, seguramente hay una devolución y una sinergia difícil de cuantificar, pero es un trabajo para que el cliente del restaurante se acerque a un camión, y viceversa”, explica Parra.
Sin embargo, con sus food trucks buscan no quedar identificados sólo como parrilleros: la propuesta de Camaleón Rutero, fiel a su nombre, procura mostrarlos como chefs capaces de abarcar otros conceptos.
FUENTE: Ieco Clarín, por Laura Andahazi. 21-09-2015